La noche de Hilario

Aún tengo en las papilas gustativas el sabor de las bravas de nuestro querido y peculiar amigo Hilario, el ex-dueño y camarero del Coke. Las bravas y alguna anécdota que otra animaban nuestras tardes después y a veces durante las clases. Amorín, Íñigo, Ibáñez, Jandro y yo eramos de la clientela habitual. El bar sobrevivía a base de nuestras consumiciones.

Pero al final el bar cerró, yo estoy en Finlandia y no bravas, no party.

Así que Jandro y yo decidimos hacer nuestras propias bravas a la Hilario, siguiendo fielmente la receta que nos dejó antes de irse a Torremolinos o donde sea.


Compramos los ingredientes para los 3 elementos principales.
  • Patatas
  • Alioli
  • Salsa


"TOMATE
tomate frito, sal, 2 sobres de azucar, 2 cucharadas de esencia, hervir un poco (5 mins), pasarlo con la batidora

PATATA
se frien pero no mucho
se echan otra vez y se doran
cuando esten se echa sal y la salsa para servir

ALIOLI
1 bote de mayonesa grande se divide en 2
aceite de oliva
sal
perejil
4 dientes de ajo picado
1,5 litros de leche
y a la batidora

FIN "

La esencia me la guardo como secreto de la receta.




No es por fardar, pero nos han salido de puta madre, casi el sabor Hilario auténtico.

Hyvää Ruokahalua!

La noche de los juegos estúpidos

¿Qué se puede hacer un sábado por la noche si no sales? Básicamente nada. Perder el tiempo pensando en que deberías estar por ahí de fiesta.

El "360 Flip In Cup"

Como iniciativa de las chicas, anoche cenamos Hesburger. Hesburger es el McDonald's finlandés, creado en Turku y muy popular en toda Finlandia. Me encantan las salsas que echan a las hamburguesas. Y ahí nos tienes a todos, por fin en la mesa. Esta vez tenemos un invitado, el hermano de Mikel, Gorka. Es de las primeras veces que cenamos todos a la vez. Y qué silencio. Había hambre. No hay ni música, ni ningún tipo de ruido característico (ni siquiera pedos de Jandro). Se salió el viernes y aún está la gente resacosa.

Javi nos había hablado antes de un juego de beber, el Flip Cup. Suena bien y lo quisimos hacer pero no había vasos de plástico en su momento. Pero los de Coca Cola del Hesburger podrían servir. Así que nos ponemos a hacer la prueba y a intentar dejar el vaso bocabajo como en el juego. Es fácil, los vasos de Coca Cola son más grandes, más anchos y pesan más. Pero, ¿y si...?

¿Y si intentamos dar una vuelta de 360º al vaso y que acabe dentro de otro vaso? Veamos, en teoría tal que así...

Suena bien y parece fácil. Mikel y yo nos enzarzamos en una pelea cada vez más personal de a ver quién la mete primero. Estamos cada vez más cerca de conseguir el objetivo. Ni de coña. Después de 10 minutos intentándolo y todos mirándonos, Trompetilla me quita el vaso y hace su primer intento. Falla. A la segunda, casi sin ganas ya, lo mete de lleno. ¡Qué cabrona!
Mikel lo intenta otro par de veces y lo consigue. Y ahí me quedo yo, con más pena que gloria intentándolo sin suerte alguna. Manda huevos.

El "Eh, sin que se caiga"

El aburrimiento aflora entre nosotros y estamos dispuestos a ver una película. Mi cuarto es el cine oficial del 3D. Un día voy a empezar a cobrar entradas. Lo malo que siempre que tenemos que esperar a que se descarguen y siempre empezamos a verlas muy tarde. La juventud está preparadísima.
Esperando a que se descargue, Trompetilla coge mi pelota pequeña de Heineken que me regalaron al comprar cerveza en el barco y me la tira. Yo se la devuelvo. Ella otra vez, y así 5 minutos. ¿Os suena? Efectivamente, es el juego de la bola de Friends. Y así seguimos otros 5 minutos, con Alejandro de por medio también. Nos cansamos. Bola al suelo.



El "Ataque de la niña pesada"

Lelis se aburre mucho, como todos. Pero está especialmente interesada en conectarse al Tuenti desde el móvil de Jandro. Sólo quiere el móvil. Al principio lo pide de buenas, pero se le va la olla y empieza a hablar. Y a hablar y a hablar. Y no calla. Y grita y canta. Me recuerda al niño pesado del anuncio...


Jandro pasa y ahora va a por mi. ¡¿Qué he hecho yo para merecer esto!? No quiero darle el móvil, pero no calla. Y la peli no se baja... Trompetilla ya desiste y se va a la cama. La noche de ayer fue dura. :)
Lite tampoco está muy convencida ya de ver la peli, es realmente tarde para empezar a verla. Y Jandro... Jandro se tira un pedo.

Al final no me queda más remedio que darle el puto móvil y que se calle la niña :)

Los echo a todos y me meto a la cama.
Ha sido una noche larga, pero tampoco nos hemos aburrido tanto tanto...

Buenas noches.

Desde la cocina



La cocina de la Student es el nexo común, el mejor lugar de todo el campus. La tranquilidad y paz que tiene la cocina durante el día se convierte en estruendo, movimiento, risas y mucha fiesta por las noches. Es donde prácticamente surge todo. Es nuestro sitio.

Los 12 que vivimos en la primera planta del edificio 3D la compartimos. Está bastante bien equipada, pero a  veces hay riñas por problemas de espacio-tiempo. Y eso que no coincidimos todos nunca. Cada uno tiene su hora de comer y cenar. Solo solemos coincidir los que venimos de España.

El americano nunca se pasa por la cocina, casi ni sale del cuarto. Solo pega berridos de madrugada cuando habla por el Skype con los colegas. Consecuencias de la diferencia horaria...
La vietnamita siempre come o cena - porque no lo tengo claro - a las 6 de la tarde. Todo lo que cocina huele a pies. Por toda la planta. Y el olor entra también por el hueco del buzón que cada uno tenemos en las puertas.
El peruano tampoco coincide con nosotros. Siempre nos saludamos y hablamos. Pero de vez en cuando organiza alguna fiesta latina y siempre acabamos sin platos, o sofá, o sillas o varios tipos de objetos sustraídos. 
El alemán solo usa la cocina para hacerse un té. A eso de las 8. Por lo que me ha contado, cena sobre las 7, pero nunca lo he visto cenar.
La holandesa la vimos mucho al principio, cuando llegó a la Student. Pero ahora llevaré 3 semanas mínimos sin verle el pelo.
Y a la francesa la veo más a menudo. Siempre come arroz o pasta sobre la 1. Pero cenar, casi nunca la he visto.

Y me diréis, vaya mierda cocina entonces, que no coincidís nadie... Pues estamos el núcleo del norte, Lite, Lelis y Trompetilla - de las que ya hablaré -, Mikel, Alejandro y yo. Luego baja Javi de la segunda planta. Y también se nos une un ruso, Sergey. Sabe más palabrotas en castellano que las chicas de tanto tiempo que ha pasado con nosotros. Pero bueno, nosotros también estamos aprendiendo ruso barriobajero. Siempre cenamos juntos.

Últimamente la 3D primera planta ha tenido bastante fiesta. Nos hemos ido juntando todos los de España y lo pasamos en grande todas las semanas.



Quizás sea la razón por la que ahora nos cierre la cocina supuestamente a las 11 de la noche. Ha habido tanta fiesta y tantas cosas en los últimos años, que los del TYS han decidido mandar todas las noches un segurata a que nos eche sin vacilar. Da igual que estés cenando o haciendo nada, que haya fiesta o no... todos fuera.

Pero bueno, nosotros seguiremos a lo nuestro lo que nos quede de Erasmus.

La primera noche de fiesta


Mi primera fiesta en Turku. Nos invitaron por Facebook a una BBQ Party en el cumpleaños de una chica francesa en Varissuo, un barrio de pisos de Turku. Ahí es donde conocí a Mikel, César y otra mucha gente.
Después nos fuimos al Amarillo, una de las discotecas de Turku. Pero justo antes de entrar...

 - Que dios te bendiga, me dice en una mezcla de finés e inglés un señor mayor espigado, con el pelo largo. Viene en bici haciendo eses. Le doy unas latas vacías de cerveza Koff que nos estamos tomando. Lleva dos bolsas llenas colgando de los manillares. Con quince céntimos que le dan por reciclar cada una, seguramente le de para una visita más al Alko, la tienda oficial de los licoretas. Y la nuestra, a veces. Me lo agradece sonriendo, diciéndome algo que no entiendo, y ofreciéndome con la mirada pervertida a unas señoritas rubias que pasan por al lado, como ofreciéndome a sus paisanas como recompensa. Que no me corte, vamos. Se ríe y se va en bici haciendo eses.

A unos veinte metros, otro señor mayor que acababa de pasar y tropezarse con Luigi está rodeado de unos adolescentes intrigados y a la vez divertidos de lo que está pasando. Lleva atuendo de señor adinerado. Va dando saltos y haciendo la grulla, así como movimientos de kárate dignos del mismo Bruce Lee. Jugando, no les suelta una hostia a los chavales de milagro. Y como ellos le ríen las gracias, sigue.

Fueron mis primeros contactos con los problemas de alcohol que tienen los finlandeses. Son conscientes de ello, pero tampoco hacen nada para remediarlo. El vodka ayuda a pasar el largo invierno.

Nos traen a uno

La primera mañana en Turku me pilla posponiendo el despertador cuatro veces, algo bastante típico en mí, para ser sincero. A pesar de que sé que queda poco para quedar con el tutor y que sé la importancia que los finlandeses dan a la puntualidad, ni me inmuto de la cama de hotel ligeramente más larga que de costumbre. Finalmente me levanto, me ducho, acabo de recoger la maleta y tiro por encima el edredón, para tapar al menos la cama sin hacer. "Estamos en un país civilizado", no paro de repetirme a mí y a Alejandro, mi compañero burgalés del Erasmus.

Nuestro alumno tutor, Pauli, es un chico agradable, atento e intenta hacernos la vida lo más fácil posible ahora, al principio. Y lo está consiguiendo. No nos podemos quejar del trato. En dos días nos hemos visto y hemos conocido medio Turku. Tampoco es difícil, por lo que he podido ver, Turku es una ciudad no muy grande. Además, tiene cierto parecido a Salamanca en cuanto a épocas del año y población, al ser una ciudad muy universitaria. Está algo vacía ahora.

En el número 3 de la Joukahaisenkatu - calle de Joukahaisen - está la ICT House, un edificio nuevo y colorido, muy espacioso y vistoso por fuera y por dentro, con unos ventanales enormes y estructuras modernas de acero. Es mi facultad, moderna, equipada, enorme. Así da gusto. Encima el menú del mediodía solo vale 1.55 euros. Un chollo. Porque en general los precios en Finlandia casi doblan a los de España.

Hanna es bastante más joven de lo que la había imaginado. Es rubia, con los ojos azules, como la gran mayoría de chicas que me cruzo por la calle cada día. Me da la mano, me sonríe y me pide que la siga. Vamos hasta un edificio de enfrente de la ICT House y me da una llave. Hanna es la encargada de relaciones internacionales de aquí y la llave es de un apartamento de Sepänkatu campus. Será nuestro hogar hasta el día 1 de septiembre.

Una, dos, y... tres camas. Sólo tres. Para un apartamento de emergencia, no está mal. Es bonito y práctico, como la mayoría de las cosas aquí en Finlandia. El salón es la primera parada para descansar. Nos sentamos a ver la tele. No entendemos nada así que cambiamos los canales en finés por los de versión original subtitulada... en finés. El receptor de TDT nos da a escoger el idioma de los menús, escogemos español... ¡y como en casa!

Llaman a la puerta. Me doy cuenta de quién es por el acento tan nórdico que tiene el inglés de Hanna. Es tarde ya y viene acompañada. A su derecha, Luigi. En realidad se llama Romeo, pero desde que me enteré que vendría un italiano estaba segurísimo de que se llamaría Luigi. No pudo ser. Romeo viene de Ancona y le han perdido la maleta en alguna parte del trayecto. En Turku no está porque con lo pequeño que es el aeropuerto es imposible perder nada. Romeo lleva la sonrisa típica italiana, pero es algo tímido para ser del país bota. Es árbitro. Entra, se intenta acomodar, nos preguntamos cosas entre los tres, pero solo se rompe el hielo tras unas partidas de Fifa 11.

Ayer eramos dos, hoy somos tres. Como en la canción de los elefantes. Y esperemos que mañana y pasado vengan muchos más. Pero tranquilitos, eh.

Hyvää iltaa! (¡Buenas noches!)

Los nervios del día 0


Nunca me han gustado las vísperas. Pero voy al grano: en unas horas cogeré el vuelo FI3184 de las 10:10 para ir a la Capital Europea de la Cultura 2011, Turku. Finlandia. Sí, sí, ese país de las desmotivaciones de cuanta razón que pone... "mientras tanto, en Finlandia..." donde sale el típico tío en medio de montañas de nieve. Ahí voy a ir. Espero que al menos ahora, en agosto, cuando me baje del avión no me tenga que poner el gorro, los guantes y/o la bufanda. Se agradecería bastante. Con más pena que gloria en estos momentos, me despido poco a poco de mi casa, mis amigos, mi familia y tiro p'al norte, en busca de algo no sé qué que se me habrá perdido por ahí. Veremos que nos encontramos. En un año de Erasmus pueden pasar muchas cosas. Espero que los puentes tengan conexión Wifi, por si acaso me toca dormir debajo de uno alguna noche de estas.

Un abrazo a tod@s, hasta la próxima, que será desde Turku!!
¡¡Qué nervios!!